Esto recién comienza y seguramente va a dar que hablar por su resonancia. A pesar de los tres detenidos, no se encuentra todavía la punta del ovillo, ya que, primero, las “pruebas” encontradas en el domicilio allanado de Edith Catalina Casas, la compañera sentimental del occiso, no ameritan siquiera el más mínimo atisbo de que la nombrada tenga algo que ver con el crimen.
Tal como anunció la patrocinante de Casas, la abogada Soledad Varas, todo el mundo conocía esta relación, por lo que encontrar prendas íntimas en su vivienda particular y detenerla por ello, por lo menos, es un atropello o un exceso de celo por parte del magistrado, del que ya nos vamos a ocupar, salvo que haya encontrado alguna evidencia que la vincule en forma directa con el cruel episodio y que no haya trascendió a la prensa.
Se sabe además que el tucumano Jorge Díaz y el mendocino Héctor Fabián Bernardo, los otros detenidos, estaban fichados por la policía, ya que hace escasos quince días fueron detenidos por habérseles encontrado una pistola de juguete con la que las autoridades pensaban, iban a realizar una fechoría, aunque el supuesto damnificado no realizó ninguna denuncia al respecto. Este episodio ocurrió en Chamical.
De todos modos a los últimos dos detenidos nuevamente, ahora se les encontró dinero, siete mil pesos dicen, y un chip de celular en que figuraría el número de Jorge Ormeño. Si esto fuese así, tampoco este contacto ameritaría una prueba contundente en contra de los vendedores ambulantes, que además, tienen antecedentes penales, ya que la lista de clientes del asesinado es bastante voluminosa y trasciende las fronteras de Villa Unión.
Más aún: el propio juez de la causa, Walter Sinesio Moreno, fue conocido de la víctima y de su familia y al parecer con transacciones comerciales mutuas, por lo que el supuesto hallazgo de ese supuesto chip, no representa prueba alguna contra los dos varones detenidos.
Por esta razón, se pensó en un primer momento en que el magistrado iba a inhibirse, pero decidió continuar al frente de la investigación.
Moreno cobró trascendencia a raíz de la desaparición en su jurisdicción de la asesinada turista suiza Annagreth Würgler, por la que Alcides Cuevas purga una condena de 18 años, a pesar que clama que es inocente.
Llama la atención el ojo lincéstico de los investigadores para dar con un chip de tan pequeñas dimensiones, como llama la atención la supuesta estupidez de Bernardo y Díaz de no haber hecho desaparecer del todo –si lo querrían haberlo hecho ex profeso- al minúsculo objeto.
Muchas cosas llaman la atención. La inmediatez de las detenciones. La inconsistencia de los cargos que se les adjudican a unos y a otros, la rapidez de las declaraciones y el infundado –por ahora- optimismo de la investigación.
Es posible que haya que mirar para otro lado, como dicen los agoreros en el pueblo.