Como si nada y con su habitual flema, Angel Maza le dijo a los hombres de prensa que no se arrepiente de su actuación al frente del máximo poder, salvo de algunas chucherías, como para que luego el periodismo no hable de su infalibilidad.
En todo el transcurso de su alocución, el hombre que rigió los destinos de La Rioja por casi tres períodos, abortado el último merced al tamaño palo que le interpuso Beder, dio una muestra cabal de la impunidad que aún impera en la provincia.
En un repaso por ese auto florilegio y exacerbado recuerdo de sus glorias de ayer, Maza dijo, a un año de sus suspensión como gobernador, que "no me arrepiento de nada", aunque entre esa nada se encuentre el copamiento a la sede gubernamental que él en persona dirigió, qué encomendó, y que urdió las semanas previas a su suspensión, con todo el gabinete, tal como un periodista descubrió y dio a conocer, lo que se llamó el “plan servilleta”.
Entre otros varios elogios a sí mismo, calificó al actual gobernador de “manipulador perverso”, aunque también reconoció que es “hábil” ¿para la manipulación habrá querido decir?
Estimó que su caída fue merced a “un plan perfectamente organizado” con la finalidad de separarlo del gobierno, ya que “¿qué necesidad había si quedaban meses para llamar a elecciones y terminar mi gestión? Si había problemas y diferencias políticas la forma de solucionarlo en democracia era con elecciones”, opinó.
Pero no dijo que la red clientelar era vasta en toda la provincia, y que una vez descubierto el affaire de las tierras del sur que lo tuvo como principal acusado, había que sacarlo de inmediato, porque en verdad –si no hubiese sido así- hoy nuevamente Angel Maza estaría al frente del gobierno riojano, precisamente por esos tenebrosos tentáculos que había pergeñado en todos los barrios de la ciudad, con bolsones, con prebendas, con prerrogativas a los punteros políticos, que bienvenidos sean si son a favor del pueblo, pero que representaban un paliativo superficial a las mangas de pobreza que se habían creado en su gestión.
Y lo más: el elenco presidencial se había abroquelado para socorrerlo de un Beder que no tenía buena prensa en esos despachos y al que habían demonizado, por lo que cuando Maza lo califica de hábil, no es más que un calificativo que le cae bien al gobernador actual, quien pudo torcerle el brazo al propio presidente de entonces, Néstor Kirchner y particularmente a los hermanos putativos Fernández, Aníbal y Alberto.
Pero lo que no se puede soslayar es su grave acusación contra Beder Herrera, quien según Maza le asestó un golpe palaciego para robarse los fondos públicos, aunque picarescamente utilice la palabra “apropiarse”. Y lo dice sin ambages, y como si tal cosa fuese lo más normal y natural del mundo. La impunidad ha señoreado de tal forma, que nos tiene anestesiado y sin reflejos, porque en cualquier país donde funcione su sistema judicial, alguno tendría que ir preso.
Hablemos de “apropiarse” de lo ajeno. No habló Maza de las mansiones que levantaron en los doce años que duró su mandato. Ni de las famosas cuatro por cuatro, ni de la vida fastuosa que conocemos de muchos de quienes lo secundaron ni de las renovadas bombachas del régimen, que a la postre estos gustos los pagó el pueblo. Obvio. Como dice el refrán, somos pocos y nos conocemos mucho en La Rioja.
Hablemos de los salarios de los funcionarios desde 1995 hasta 2007, años de su subida y caída. Si los más encumbrados agentes del gobierno –hipotéticamente- tenían un promedio de cinco mil pesos mensuales, al año tenían una entrada de sesenta mil pesos que por doce años de mandato hacen la suma de 720 mil.
Ahora la pregunta estriba en que ¿de donde han sacado el excedente como para construirse mansiones algunas de un costo de más de medio millón de pesos de acuerdo con un estudio que circula por allí?
¿De dónde han extraído el excedente para cuatros por cuatro de 100 mil dólares y varios rodados de varios miles de la moneda estadounidense para el solaz de toda la familia?
Sería interesante debatirlo, y más aún si a este periodista lo llevan al estrado judicial. Sería interesante, pues se probaría que durante doce años hubo una indebida, ilegítima y escandalosa “apropiación” de fondos públicos.
Salvo que muchos demuestren que hoy, sin esos supuestos cinco mil pesos de sueldo, y habiendo gastado ya esos supuestos 720 mil pesos, viven en la indigencia.
Pero para no ahondar en otros detalles, debemos resaltar que también con esa flema y esa circunspección que le son tan características, admitió sin empacho que solicitó la intervención a la provincia.
Precisamente a La Rioja, cuna de la más pura lucha federal contra el puerto.