Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, se implementó en varios países la “jurisdicción internacional” en donde se establece que ciertos delitos, crímenes puedan ser jugados fuera del país donde fueron cometidos, debido a su gravedad y afectación a la humanidad en su conjunto.
En Argentina, en abril, se realizó una gran movilización para que se investiguen y sean jugados casos de la época franquista en España. Estos son crímenes cometidos entre el 17 de julio de 1936, un día antes del alzamiento militar organizado por el general Franco, y el 15 de julio de 1977, fecha en la que se celebraron las primeras elecciones democráticas de la Transición.
La querella presentada en nuestro país está basada en dos casos de descendientes españoles que quieren con todas sus fuerzas encontrar a sus familiares y llevar a un juicio a los responsables. Uno de ellos es Darío Rivas de 91 años, hijo de quien fue Alcalde de Castro Rei (Lugo) y que fue fusilado un 29 de octubre de 1936. Daría Rivas logró encontrar el cuerpo en 2005, pero ahora busca que se investigue la muerte de su padre. Mientras que el segundo caso, es de Inés García Holgado, quien es abogada y jamás pudo hallar los restos de un tío y requiere que se investigue su desaparición
Sin lugar a dudas, que se lleven adelante estas acciones legales es de suma importancia para el mundo, ya que de esa forma se logrará que aquellos casos graves y que afectan a la humanidad entera no queden impunes, y esto toma más fuerza aún, si en los países donde se cometieron no intervienen para resolverlos y condenar a los responsables.
A pesar de ello en España existe una amnistía por la que esos crímenes no fueron juzgados. ¿Acaso un país puede ir en contra de las legislaciones internacionales? Por su puesto que no, pero en ese país, está la imposibilidad de investigar y juzgar esos aberrantes crímenes, por esta razón, el juez Baltazar Garzón (ver foto) fue inhabilitado, echado de su cargo y sumariado por intentar abrir causas pendientes sucedidas en la época franquista.
Según explicó a medios nacionales un ex fiscal federal, presidente de la Comisión Provincial por la Memoria, Hugo Cañón “un argumento que utilizaron varios jueces para dictaminar en contra de la posibilidad de que Argentina juzgue los crímenes españoles sucedidos en la época franquista fue que existen causas abiertas al respecto en España, con lo cual comenzar un proceso judicial paralelo estaría superponiendo causas”, y continuó argumentando que “si bien es cierto que algunas causas están abiertas, nadie dice que se vayan a cumplir los cauces legales para que se juzguen esos casos”.
Mientras que abogados constitucionalistas, como Gregorio Bedeni, expresan una posición en contra de que casos de la época de gobierno de facto de Francisco Franco en España sean juzgados en Argentina, porque “provocaría que la materia del derecho se desvirtúe y sus fronteras se desdibujen y llevaría a una inseguridad jurídica”.
Por su parte, el abogado José Nicolás Azcurra sostuvo que “a los delitos de Lesa Humanidad, que son cometidos en las guerras, pueden ser juzgados por cualquier juez de un país que tome conocimiento de la existencia del hecho porque está en juego el derecho de gente”, y continuó diciendo que “tenemos ejemplo de ello cuando Pinochet viajó a hacerse atender en Inglaterra y al llegar a ese país lo apresaron, fue detenido porque el juez tenía absolutas competencias en razón de la materia y el territorio para poder tomar esa medida”.
A su vez, informó que también sucedió con el caso de Priebke “que fue detenido en Bariloche”. “Un juez argentino si puede juzgar delitos cometidos en la época franquista ya que son delitos imprescriptibles”, argumentó Ascurra.
Que delitos, crímenes extraterritoriales puedan ser juzgados en Argentina como en cualquier otro país es fundamental, sería una suerte de hermandad de los países por una causa en común, un mundo más justo e invadido de paz. Los jueces están absolutamente preparados para hacerlos y cuentan con las facultades necesarias, además es un hecho que sólo busca romper con la impunidad con la que se manejaron represores, dictadores que clavaron un puñal en el corazón del humanidad entera, heridas que aún siguen doliendo a millones de personas.