"Fue un hombre y un intelectual de ninguna admisión metafísica hasta el final, anclado en una proterva (sinónimos de proterva, maligna, condenada, perversa. etc.) confianza en el materialismo histórico, alias marxismo” esto dice "L Osservatore Romano" minutos después de la muerte de este gran humanista.
Hay actitudes que me imagino, deben avergonzar hasta los propios católicos.
Murió José Saramago. El escritor portugués premio Nóbel de Literatura se fue de esta tierra, pero nos dejó un impresionante legado, para los que en los mejores sueños de nuestro quehacer cotidiano “soñamos” con libertad.
Esa libertad enarboló Saramago desde que empezó a garabatear letras y cuestionar los dogmatismos, venga de donde vengan.
La "Revolución de los Claveles" que llevó la democracia a Portugal en el año 1974. Lo recordará como un militante más. Su filiación comunista le significó persecuciones, censuras y exilios, pero eso lo acercó más al universo de los hombres que luchan.
Hace poco tiempo sus palabras sobre la situación palestina provocaron un tembladeral en la hipócrita e impecable propaganda israelí, sobre las masacres contra el pueblo palestino.
"Lo que ocurre en Palestina es un crimen que podemos comparar con lo que ocurrió en Auschwitz... La única diferencia entre ambos casos es que en el de los palestinos no existen cámaras de gas.". Dijo Saramago y un coro de reacciones salió a descalificarlo.
Pero José no se inmutó, le sobraba autoridad para sus planteos y, quizá sin proponérselo, los grafica mejor cuando, respondiendo a los cuestionamientos a su obra Caín dice. “¿Qué diablo de Dios es éste, que para enaltecer a Abel desprecia a Caín?".
Solo esa frase parece condensar no sólo la historia de cruzados, conquistadores, bárbaros y herejes, también es aplicable a los “Abeles” israelíes y los “Caines” palestinos.
“Sólo si quemáramos en hornos a 6 millones de árabes, él tendría el derecho a hacer estas comparaciones”. Le responden algunos necios como si se tratara de una cuestión cuantitativa. A Saramago le dolía la muerte injusta de un solo hombre.
“Está emitiendo propaganda barata palestina” le enrostra la Cancillería israelí. "Prefiero la propaganda barata de los palestinos a la propaganda cara de Israel". Les responde con envidiable firmeza José.
Se fue un grande y dejó para la humanidad un importante aporte que, criticado por los nuevos cruzados, tiene una ventaja. No habrá hoguera que lo queme. Para l´Observatore Romano queda una frase de Saramago: “Cuando no se tiene algo que decir lo mejor es callar”.